El teporingo

Conejos en el día, zarigüeyas de noche

Mariana Gutiérrez, exploradora de dos mundos.

El conejo mexicano de los volcanes, burrito, o teporingo (Romerolagus diazi), como muchos lo conocen, es un roedor que habita las faldas de cuatro volcanes en México, en los pastizales de zacatón cerca de los bosques de pino nativos. Ese pasto es su principal alimento y por eso, a este conejo de cola pequeña también se le conoce como “zacatuche”. 

Vive muy bien en estas zonas heladas del Eje Neovolcánico del país en altitudes de 3,048 a 3,657 metros sobre el nivel del mar, gracias a su pelaje grueso y color café. Esto junto con sus orejas redondas y pequeñas le permiten camuflarse en el entorno oscuro y rocoso donde vive, además de que el zacatón es un pasto alto en el que se pueden esconder de sus depredadores

Es considerado el segundo conejo más pequeño del mundo, con patas muy cortitas, y junto con las pikas son los únicos conejos que hacen sonidos para socializar. Son animales crepusculares, es decir que su mayor actividad es al amanecer o al atardecer. Suelen moverse en grupos de hasta 5 integrantes, y pasan su tiempo de inactividad en las madrigueras que hacen bajo tierra. 

Teporingo

Fotografía s. a. obtenida de mexicodesconocido.com.mx

Se encuentra en peligro de extinción debido a los incendios mal dirigidos, al pastoreo, a la siembra de árboles donde no debería de haber y a que la urbanización está avanzando mucho cerca de su hábitat y esto los va desplazando poco a poco. 

Por otro lado, las zarigüeyas mexicanas conocidas como tlacuaches (Didelphinae), son animales nocturnos que están activos más tiempo durante la noche. Con una cola larga, muy fuerte, con la que se pueden colgar. Son animales marsupiales, osea que su periodo de gestación es más corto debido a que tienen una bolsa, como los canguros, donde las crías terminan de desarrollarse. En México hay 8 especies de marsupiales, pero ahora hablaremos del tlacuache que habita la Reserva del Pedregal de San Ángel (REPSA) en la CDMX.

Son omnívoros, cosa que facilita su amplia distribución en el país en diferentes tipos de vegetación, o lo que pasa en zonas muy urbanas como en la REPSA y sus alrededores, que pueden alimentarse de la basura que los humanos generamos y por eso se quedan cerca de la gente. Y a diferencia del teporingo, este animal para muchas personas no es tan atractivo y a veces quieren matarlos como si fueran plaga o contagiosos de algo, por lo que es importante saber que NO representan ningún riesgo para nosotros.

Tlacuache en la REPSA

Fotografía s. a. obtenida del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Ambos animales, con características bien distintas, son muy representativos en el país y en las zonas montañosas. Algo tienen relacionado con los volcanes y han estado presentes en nuestra cultura desde hace muchos años. En las leyendas el conejo aparece relacionado con la luna y el tlacuache con el fuego, lo que para mí es una composición muy linda de las dualidades que nos hacen seres completos cuando navegamos ambos lados. Poner el corazón en lo que entregamos a otros. Sea alimento, sea el fuego, sea una sonrisa o nuestro trabajo, recordar que nos componemos de infinidad de cosas y que hay un intercambio constante, así como en nuestros pulmones al respirar y en el corazón que palpita sin parar bombeando sangre para mantenernos vivos. 

En este link encuentras un fragmento de una de las muchas leyendas que hay sobre estos animales. 

Imagen representativa de la leyenda de la zarigüeya que trajo el fuego a los mexicanos.

Tomada de Radiosofando.

En este link encuentras un video de una de las tantas formas de contar esta historia. 

 

Imagen de la leyenda del teporingo y Quetzalcóatl

Tomada de Códigopolítico. En ese link se puede leer esa leyenda del conejo en la luna.

 

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