Una melodía

La Melodía

Karen Dubovoy

Cierra tus ojos e imagina que es tu cumpleaños. Tu familia te canta “Las Mañanitas”.
¿Puedes escuchar la canción en tu mente? ¿Puedes tararearla? Esa serie de sonidos que cambian, que suben y bajan, es la melodía.

Una melodía es una serie de sonidos de distintas “alturas”. La altura es la frecuencia específica de cada nota, que está dada por el número de vibraciones por segundo. A los sonidos que usamos en la música les llamamos notas, y cada nota tiene una altura determinada. Nuestro sistema musical se basa en siete notas, a las que llamamos: DO, RE, MI, FA, SOL, LA y SI. Este orden de las notas corresponde a un
orden de altura (frecuencia) creciente, desde la más grave (DO) a la más aguda (SI).
Así, hablamos de notas graves, como el rugido del león, y notas agudas, como el trino de un pájaro. Después de la nota SI, vuelve a empezar esta misma secuencia (que llamamos “Escala”), o sea que sigue otro DO, RE... pero más agudos. Lo mismo sucede si bajamos hacia los graves, debajo del DO tendremos otra vez SI, LA, SOL, FA...


El oído humano puede percibir sonidos en el rango de 20Hz en la zona grave, a 20,000Hz en la zona de los agudos. La nota LA que se encuentra en la parte media de un piano, tiene una frecuencia de 440Hz. Para entender qué significa esto, podemos compararlo con otros animales: el perro escucha sonidos agudos de hasta 60,000Hz, mientras que el elefante puede escuchar sonidos por debajo de los 20Hz.
Cada vez que cantamos estamos entonando melodías. Cantar es como dibujar con la voz. Vuelve a cantar la primera frase de Las Mañanitas y dibuja una línea siguiendo el movimiento de la melodía. A mi me salió algo así:

También podemos crear melodías con objetos que encuentras en tu casa:

Toma tres vasos de vidrio del mismo tamaño y colócalos uno tras otro. Al de tu izquierda ponle mucha agua (como tres cuartos de vaso), al de en medio un poco menos, y al vaso derecho ponle poca agua, como un cuarto. Numéralos del 1 al 3.
Hazlos sonar, uno tras otro, golpeando suavemente con una pala de madera. Nota cómo el primer vaso hace un sonido más grave. Inventa una melodía tocando un vaso tras otro, o repitiendo, por ejemplo: 1-1-2-2-3, o 1-2-3-3-1.

Haz un juego de memoria con tus amigos: inventa una melodía de 3 sonidos en los vasos, por ejemplo toca 1-3-1. Pide a un amigo que la repita; si lo hace correctamente, tócala otra vez agregando un sonido más: 1-3-1-2. Si lo hace bien, agrega otro sonido más. Continúen así, a ver si pueden llegar hasta formar una melodía de 10 sonidos, de memoria. Luego cambien de rol: tú tratas de repetir las melodías que tu amigo va
creando.

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