La rosa de las montañas

Las espinas que cobijan en el frío

Mariana Gutiérrez, hada.

Cerca de los volcanes en las zonas montañosas frías de México existe una flor a la que llamamos “la rosa de las montañas” o “rosa de las nieves” (Eryngium monocephalum). Crece en lugares muy fríos, secos y rocosos. Es una planta con un tallo grueso, toda su estructura es muy fibrosa, dura y tiene muchas espinas, pareciera que está seca. 

En algunos estados la utilizan como remedio para la tos o dolores estomacales, pero como todo, cuando no sabemos cómo utilizar realmente las plantas, es mejor no usarla hasta que alguien que la conoce de verdad, nos comparta la forma en que la usa. 

Si bien ya hemos hablado de la polinización, hablar de la polinización de la rosa de las nieves, es hablar también de aquellos que lo hacen posible en ambientes que pudieran parecer inhóspitos para la mayoría de animales o insectos. El suelo tiene menos materia orgánica, hay en general menos plantas, y la temperatura y la humedad disminuyen con la altura.

Es por eso que las interacciones entre las diferentes especies en estos ambientes que representan un reto para la supervivencia se vuelven aún más importantes de lo que son de por sí. Plantas y animales conviven entre ellas para brindarse lo que necesitan. Se cuidan mutuamente de distintas formas. Y es aquí donde aparecen, las moscas! Quienes conforme aumenta la altitud del lugar, más solas se encargan de polinizar a las plantas, ya que los demás insectos antófilos, osea los que visitan flores, ya no habitan en estas zonas. 

Moscas adultas alimentándose del polen de las flores. Larva y adulto de la mosca de la familia Scenopinidae.
Fotografía de Katrin Serion, obtenida del Instituto de Ecología

Las plantas dan cobijo a las larvas de las moscas mientras las adultas polinizan las flores y le permiten seguir reproduciendose. Intercambios que la naturaleza no vive como transacciones “ojo por ojo”, sino porque existe un fluir y cuidado entre todas las especies que le permiten funcionar y sostener todo lo que hace. Así nosotros, cuando nos permitimos dar y recibir desde el corazón, con amor, compasión, lealtad y agradecimiento, entramos a un espacio de crecimiento que nos permite hacer más fuerte nuestra red humana. 

Rosa de las nieves en el Ajusco

Fotografías de Mariana Gutiérrez.

 

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