Experimentos científicos
Experimento: Hago y Experimento
Carol Perelman, QFB y divulgadora de la ciencia.
Cuando los exploradores amigos están en la selva Lacandona, Dendrita dice que el que los alimentos se transformen en popó es como un laboratorio de experimentos. ¡Y tiene toda la razón! Veamos cómo la comida se va digiriendo desde la boca, pasando por el esófago y estómago, cruzando el intestino delgado y grueso, hasta que por el ano sale la popó.
Hagamos un experimento.
Materiales que vas a requerir: 1 bolsa hermética (tipo Ziploc), 1 galleta o trozo de pan, ¼ de plátano maduro, ½ taza de agua tibia, 1 cucharadita de vinagre o jugo de un limón, 1 pedazo de papel absorbente o un filtro de café, un recipiente hondo, una cuchara, unas tijeras.
Instrucciones.
1. Coloca dentro de la bolsa la galleta o trozo de pan y el plátano.
2. Agrega el agua tibia.
3. Cierra bien la bolsa y rompe con tus manos el contenido simulando las mordidas que tus muelas hacen a los alimentos al masticar.
4. Abre la bolsa y agrega la cucharadita de vinagre o jugo de un limón.
5. Vuelve a cerrar la bolsa y amasa con tus manos el contenido, simulando el movimiento del estómago, hasta que quede una especie de pure.
6. Coloca el papel absorbente o filtro de café sobre el recipiente hondo y con una cuchara vierte con cuidado el contenido de la bolsa.
7. Observa cómo los trozos grandes quedan en la parte superior del papel absorbente y solamente el líquido pasa al recipiente hondo.
8. Finalmente regresa a la bolsa lo que quedó en la parte superior del papel absorbente.
9. Con ayuda de las tijeras corta una esquina de la bolsa y apriétala para que salga la popó. Has logrado un proceso de digestión.
¿Recuerdas cómo empezó todo? Al inicio los alimentos eran sólidos, y tal como ocurre en nuestro cuerpo cuando comemos, en la boca los trituramos con las muelas y se mezclan con nuestra saliva. Luego bajan por el esófago hasta el estómago, donde cambian de textura con el movimiento y se deshacen gracias a los ácidos gástricos (el ácido del vinagre o del limón). El pure resultante se parece a la mezcla semilíquida que se forma en el estómago, y que se llama quimo. Este quimo pasa al intestino delgado donde se absorben los nutrientes que el cuerpo requiere, similar a lo que hizo el papel al filtrar, dejando como desecho del cuerpo una masa más seca que pasa al intestino grueso. Así sacamos del cuerpo (de la bolsa) lo que no necesitamos: las heces fecales, que llamamos popó.
Nuestro cuerpo es como un laboratorio lleno de experimentos fascinantes que extraen de la comida los nutrientes que requerimos, lo necesario para transformar en energía; y la fracción que no se usa, se elimina. Tal y como pudiste observar, y hacer, la digestión no es solamente romper los alimentos en pedacitos, sino que es convertirlos en sustancias más simples que nuestro cuerpo puede absorber y usar.

Ilustración de portada: Elsa Sánchez