El tecolote

La sabiduría del tecolote

Mariana Gutiérrez, investigadora nocturna.


Tecolote es la palabra para hablar de los búhos pequeños de América. Habitan principalmente al norte y en el centro del continente. Son aves nocturnas que pueden vivir en pastizales, praderas, bosques y zonas áridas. Además del tamaño, se diferencian por no tener las “orejas” puntiagudas de plumas que tienen los búhos. Utilizan madrigueras subterráneas o huecos en árboles o cactus para anidar, y son depredadoras, se alimentan de pequeños reptiles o mamíferos.

Algunas de las especies de tecolotes que podemos encontrar en el matorral xerófilo son:

Tecolote llanero (Athene cunicularia)

Característico por sus largas patas sin plumas y sus hábitos diurnos. 

Fotografía por Jon Irvine obtenida de eBird

Tecolote rítmico (Megascops trichopsis)

En su plumaje vemos los patrones que le permiten camuflarse con los troncos.

Fotografía por Christopher Lindsey obtenida de iNaturalist

Tecolote del Oeste (Megascops kennicottii)

Durmiendo dentro de un cactus.

Fotografía por Anne Barbour obtenida de iNaturalist

Tecolote bajeño (Glaucidium brasilianum)

Fotografía por Joseluisblazquez obtenida de iNaturalist


Y un búho típico:

Búho cornudo (Bubo virginianus)

El búho más grande de América en su nido con una cría.

Fotografía por Cindy & Artie Krasniewicz obtenida de iNaturalist

 

Posiblemente las características más conocidas de los búhos son la gran visión nocturna que tienen, junto con su elegante vuelo silencioso gracias a la textura y acomodo de sus plumas, y su desarrollada capacidad auditiva, que les permite detectar la ubicación exacta de un sonido. 

Tienen sus ojos al frente, lo que les permite calcular distancias y profundidad para ubicar a sus presas y maniobrar entre los árboles, al igual que las aves rapaces diurnas como las águilas o halcones. Tienen muchas células bastones que son las que absorben la luz, siendo hasta 10 veces más sensibles a la luz que los ojos humanos. Su cuello flexible capaz de girar 270º les permite observar todo su entorno sin mover el resto del cuerpo.

Sus plumas que parecen peines en la orilla hacen que cuando despega y durante todo su vuelo, no emitan ningún tipo de sonido, por lo que sus presas no saben que está ahí. Y sus oídos, cuyas aperturas se encuentran a distintas alturas uno del otro, hacen que el origen y la ubicación del sonido sea clara gracias a la diferencia en tiempo e intensidad en la que llega a uno y otro oído. 

Oído de un búho

Fotografía s.a. obtenida de X

Y un video que muestra el oído de una lechuza.

La combinación de todas estas características no solo los hacen grandes cazadores, sino un animal que representa sabiduría y la capacidad de ver con claridad aún en condiciones de oscuridad casi total. Porque en los momentos donde más oscuro parece todo, es donde la verdad, esa poquita luz, se vuelve más importante para poder llegar a donde queremos estar. 

En antiguas culturas mexicanas se les asocia con el inframundo o como de mal agüero, por su relación con la oscuridad, por lo tanto, han sido perseguidos y atacados, generando que algunas especies se encuentren amenazadas de entrar en la lista de especies en peligro de extinción. Son animales que ayudan a mantener el equilibrio de los ecosistemas al alimentarse de roedores e insectos. Por otro lado, en culturas como la griega, se les relaciona con Atenea, diosa de la sabiduría, y con ello, con la capacidad de discernimiento. Y tanto el discernimiento como el conocimiento son los que han llevado al ser humano a la creación de programas de conservación de estos animales. 

Aquí dejo unos videos sobre el vuelo de los búhos, uno con su explicación y otro con una demostración de lo silencioso que puede ser. Así como uno del tecolote llanero que habla de sus hábitos distintos a los de otros tecolotes.

Regresar al blog