Las abejas

Conociendo nuevos rumbos: las abejas exploradoras

Mariana Gutiérrez, apicultora.


Existen muchos tipos de abejas en todo el mundo. La mayoría son abejas solitarias, osea que no viven en colonias, pero existen otras que sí son sociales. Como las meliponas que no tienen aguijón y producen miel más líquida de la que conocemos, los abejorros que forman colonias pequeñas, y las melíferas, las abejas más conocidas tanto por la miel que nos dan como por su picadura y grandes colonias. Sabemos que las abejas son polinizadoras, y de las melíferas sabemos que si las molestamos seguramente saldremos con uno o más piquetes, más hay tantos otros datos curiosos e importantes, como su compleja organización social, que hacen de estas abejas un animal maravilloso. 

Abeja melipona (Melipona scutellaris)
Fotografía por Cícero Omena obtenida de Medium

Abejorro zumbador (Bombus sonorus)
Fotografía por Stonebird obtenida de iNaturalist

Abeja melífera (Apis melifera)
Fotografía por Angelelli obtenida de Ourstate

 

Dentro de una colonia de abejas existe la abeja reina, las obreras y los zánganos, que son las abejas macho cuya única función es fecundar a la abeja reina y luego de eso son expulsados de la colonia o mueren.
La abeja reina es la única hembra que puede tener crías dentro de la colonia y produce feromonas, un tipo de “olor” que hace que el grupo se mantenga unido y que otras abejas se desarrollen como hembras.
Las obreras tienen distintas tareas dentro de la colonia tanto dentro como fuera del panal dependiendo de su edad. Pueden limpiar celdas, cuidar a las larvas, producir cera y construir el panal, ventilar para regular la temperatura, vigilar la entrada o ir a recolectar polen, néctar o agua. 

Las obreras adultas asumen el papel de exploradoras buscando nuevas fuentes de alimento, agua o resina, guiándose con un sistema de navegación solar que combina memoria visual y olfativa, e incluso la percepción de luz polarizada. Evalúan la calidad y distancia de los recursos encontrados, y al volver comunican la información mediante la danza del meneo; este mismo tipo de señales sirve también para decidir nuevos lugares donde instalar un enjambre.

Imagen que representa los distintos movimientos de la danza del meneo de las abejas y un video que explica un poco más al respecto.
Imagen s.a obtenida de Misanimales

Su búsqueda está impulsada por la necesidad de asegurar la supervivencia y sostenibilidad de la colonia, especialmente garantizando alimento para las larvas. Tanto exploradoras como otras obreras están dispuestas a sacrificarse por la colmena, ya sea enfrentando depredadores, generando calor durante días para la cría o atendiendo a individuos enfermos, siempre priorizando el bienestar colectivo.

Uno de los árboles más importantes con que se relaciona a las abejas en zonas áridas o semiáridas es el mezquite porque florece cuando otras plantas no lo hacen y porque sus flores producen grandes cantidades de néctar. Al tener flores amarillas y aromáticas, es fácil para la abeja detectarlos, y si es abundante la cantidad de mezquites, la miel que prodecen estas abejas es de color blanquecino, muy aromática y que cristaliza rápido. Además la polinización de las abejas mejora la calidad de las semillas que producirá después el árbol. 


Mezquite tamaulipeco (Prosopis tamaulipana). Arriba: ejemplar adulto, abajo izquierda: frutos, abajo derecha: flor con abeja.
Fotografías por Arturo Mora-Olivo obtenidas de ResearchGate.

Miel de abeja de flores de mezquite.
Fotografía obtenida de Panalli, apicultura sustentable.

Y si bien la relación entre espacios trae beneficios mutuos, porque detrás de cada vuelo hacia un árbol en flor, hay una obrera que se aventura sola. Su labor requiere valentía y confianza en lo desconocido. Confiar en lo que pueda encontrar para regresar y compartirlo con las demás. Un mensaje que sostiene a toda la colonia.

 

Regresar al blog