Las serpientes coralillos
Las serpientes coralillos, fuentes de poder
Mariana Gutiérrez, hechicera creativa.
Las serpientes coralillos de distinguen por su patrón de colores tricolor rojo, negro y blanco o amarillo. Existen las falsas coralillo y las verdaderas, y varias diferencias entre ellas. En cuanto a su coloración, el orden de los colores cambia. Las verdaderas tienen un anillo negro entre dos amarillos y luego el rojo, además su vientre tiene el mismo patrón. En cambio, en las falsas, el anillo amarillo o blancuzco está entre dos negros y luego el rojo y su vientre es blanco o con algun patrón de rombos. También son distintas en tamaño, las verdaderas son un poco más chicas que las falsas, aunque en general ambas rondan entre los 60 cm. Habitan mayormente bosques lluviosos o húmedos entre hojarasca, y las falsas pueden ocupar incluso espacios más áridos como matorrales costeros.

Verdadera coralillo (Micrurus nigrocinctus) (izquierda) y falsa coralillo (Lampropeltis) (derecha). Fotografía s.a. obtenida de AnimalEncounters.
Su principal diferencia es que las falsas coralillo no son venenosas y las verdaderas sí. Su veneno es un neurotóxico muy potente que actúa bloqueando las señales que van de los nervios a los músculos inmovilizando a sus presas.
Esta capacidad de la coralillo verdadera de concentrar su poder en el veneno, y usarlo sólo cuando realmente lo necesita, para alimentarse o defenderse, me recuerda la hermosa inteligencia creativa que tenemos. Una creatividad que en el mejor de los casos, sale cuando la requerimos, se expresa cuando es sentida, sin reprimirla. Es la habilidad de transformar nuestras emociones en fuerza creadora, en soluciones, en movimiento, en vida, en lo que necesitamos.

Ilustración de la coralillo verdadera (arriba) y una falsa coralillo (abajo).
Artista Adrialychnisart, imagen obtenida de Facebook.
Y con ello pienso en la importancia de distinguir entre aquello que nos da placer de verdad, que nutre y conecta, el placer de la oxitocina, la hormona de la pertenencia, y el placer ilusorio o compulsivo que nos da dopamina rápida que se esfuma y nos mantiene creyendo que siempre necesitamos más.
Dejarnos fluir sensibles, deslizándonos en la vida como coralillos confiando en nuestra
potencia creativa.

El placer de vivir experiencias enriquecedoras para nuestro corazón con conexiones humanas y positivas, generan placer y oxitocina en nuestro sistema.
Fotografía s.a. obtenida de Freepik.

Las actividades que nos generan gratificación de manera rápida como el uso del celular, la comida chatarra o los videojuegos nos hacen tener picos de dopamina, lo que hace que busquemos más constantemente.
Fotografía s.a. obtenida de iStockphoto.