Cantemos

Cantemos: uniendo las partes


Karen Dubovoy

¿Qué hace que un sonido sea música? ¿Por qué algunos sonidos son sólo eso,
sonidos, incluso algunos son ruido, mientras que otros se vuelven música? Puedo
hacer muchos sonidos con la voz, y con otras partes de mi cuerpo, pero ¿son música?
Si estoy comiendo y sin querer golpeo el plato con el tenedor, estoy haciendo sonido,
no estoy haciendo música. Pero si ese sonido me gustó, y lo repito, y lo hago ahora
más suave, o más fuerte, o más rápido, entonces estoy haciendo música. La música
surge cuando queremos hacer música. El material de la música es el sonido, y
cuando organizo el sonido con la intención de expresar algo, estoy haciendo música.

Para organizar el sonido usamos el ritmo (la sucesión de sonidos de diferentes
duraciones) y la melodía (la sucesión de sonidos de diferentes alturas, o frecuencias).

Lee el siguiente poema de Amado Nervo:

¡Buen Viaje!, por Amado Nervo

Con la mitad de un periódico
hice un buque de papel,
y en la fuente de mi casa
va navegando muy bien.


MI hermana con su abanico
sopla que sopla sobre él.
¡Muy buen viaje, muy buen viaje
buquecito de papel!


Vuelve a leerlo y ahora aplaude con las distintas sílabas, dando diferentes duraciones a
cada una. Aquí tienes un ejemplo, pero recuerda que le puedes dar el ritmo que tú
quieras:

Coooon la mi-tad deun pe-rióooooooooo-di-co
hiiiiiiiiiiii- ceun bu-que de pa-peeeeeeeel...


Ahora vuelve a aplaudir, pero esta vez lee el poema en silencio, en tu mente. De esta
manera lo que ahora estás escuchando son sólo tus palmadas: ese es el ritmo.


Ahora le vamos a dar melodía a las frases: no las vamos a recitar en el mismo tono,
sino que haremos sonidos altos y bajos, como si dibujáramos con la voz.

Con la mi-tad de/un pe-rióoooo-di-co


Canta tu nueva canción. Si quieres ser más creativo, escribe tu propio poema o rima, y
agrégale ritmo y melodía para hacer una canción.


Escucha diferentes canciones y juega a encontrar el ritmo y la melodía. Aplaude su
ritmo, o síguelo con otros sonidos corporales (zapatear con el pie o chasquear los
dedos). También puedes acompañar el ritmo con objetos sonoros que encuentres en
tu casa o escuela. Después vuelve a cantar, pero ahora siguiendo son tu cuerpo la
melodía: sube y baja los brazos según se mueva la melodía. Aquí te recomiendo tres
canciones tradicionales infantiles:
Estrellita Dónde Estás
El Barco Chiquitito
Caracol- Los Hermanos Rincón

Ludwig van Beethoven, el grandioso compositor nacido en Alemania en el año 1770,
se inspiró en un poema de Friedrich Schiller para componer una de las obras más
bellas y más importantes de la historia de la música: El “Himno a la Alegría”. Basado
en el poema del mismo nombre, el Himno a la Alegría forma parte del Cuarto
Movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven. Esta obra combina la riqueza de los
instrumentos de la orquesta con la belleza de la voz humana, para expresar una
plenitud que ha trascendido las fronteras del tiempo y de los continentes. Es difícil
describir con palabras lo que esta música nos hace sentir.
Escucha este fragmento de esta gran obra:

Ludwig van Beethoven, Sinfonía No.9, Cuarto
Movimiento

Ahora escucha esta misma obra pero interpretada no en una sala de conciertos, si no
en la calle, donde los músicos y los cantantes se van integrando poco a poco. Observa
la alegría de los músicos, y de la gente que tuvo la suerte de estar ahí cuando esto
sucedía.

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