La libélula
Equilibrio en el aire en todas direcciones, volar como libélula
Mariana Gutiérrez, velador.
La cinemática del vuelo de las libélulas se caracteriza por su gran agilidad y maniobrabilidad, que logran al batir sus cuatro alas de forma independiente en direcciones opuestas; lo que les permite volar hacia adelante, hacia atrás, en diagonal, ascender, descender y mantenerse en suspensión en el aire. Este complejo movimiento genera fuerzas aerodinámicas y vórtices que se estudian para aplicarlos en la aeronáutica. Aunque la mecánica orgánica de las mismas es superior a cualquiera modelo maquinal, la cual las hace un gran objeto tanto de fascinación como de admiración.
En adición a esto, las libélulas cuentan con una visión de casi 360 grados. Sus ojos
complejos les permiten tener una visión casi completa de su entorno, lo que complementa su increíble capacidad de vuelo al ayudarlas a navegar y buscar sustento con precisión y facilidad, además de protegerlas de depredadores.
Otro factor relevante de las características de vuelo de las libélulas es que cuentan con un mecanismo muscular eficiente, ya que sus músculos de vuelo son extremadamente potentes y eficientes, lo que les permite sustentar el vuelo por largos periodos y volar grandes distancias sin fatigarse. Así que no solo cuentan con un diseño natural aerodinámico, sino también íntegro y portentoso.
Movimiento absoluto. Cuando podemos mirar en todas direcciones.
Una consciencia que no está atrapada en una sola dirección.
Visión total,
Metamorfosis acuática, pasar de lo denso hacia lo sutil.
Ilustración de portada: Elsa Sánchez