Los grillos

Los grillos, músicos de la noche

Mariana Gutiérrez, entusiasta de la música nocturna.

Sabemos que existen los grillos porque los escuchamos, pero ¿alguna vez has visto uno? Vale recordar que los grillos son distintos a los saltamontes o chapulines los cuales son fáciles de ver durante el día saltar entre los pastos o en las plantas y sus sonidos no son tan melodiosos como los de los grillos. Los grillos en cambio son animales nocturnos que pocas veces salen de sus escondites, bajo las hojas secas, dentro de tallos huecos o entre la espesura baja del desierto. 

Grillo escamoso (Hoplosphyrum boreale)
Fotografía por Elliott Gordon obtenida de iNaturalist.

Grillo escamoso.
Comparación de tamaño.

Fotografía por Elliott Gordon obtenida de iNaturalist.

Excavan sus madrigueras en el suelo, una habitación esférica al final de una galería, un camino, de medio metro. La entrada a su madriguera está mayormente limpia ya que la utilizan como zona de canto desde la que atraen a las hembras, porque sí, solo “cantan” los machos.

Y aunque los grillos no salen mucho de su resguardo, lo que sí “sale” es su sonido. Un sonido que muchos asocian con calma, con el final del día, y con la presencia de vida aún en donde pareciera no haber nada o todo estar durmiendo. Este sonido lo producen mediante estridulación, un mecanismo donde una de las alas delanteras actúa como lima con dientitos que raspa a la otra. Al frotarlas a gran velocidad, estas alas duras funcionan de “amplificador”. Cada especie de grillo tiene su propia firma acústica.

Grillo doméstico tropical (Gryllodes sigillatus)

Introducido en México.

Fotografía por James Bailey obtenida de iNaturalist

Las hembras tienen unos órganos auditivos especializados ubicados en sus patas delanteras, que detectan las vibraciones y entonces pueden identificar entre el canto de llamada y el de cortejo. También tienen el canto de pelea que pone un alto a otros machos. Y aunque sus cantos son lo que los acerca a las hembras, también es lo que los hace muy visibles para los depredadores, por eso es que cantan desde la entrada de sus refugios, para poderse esconder rápidamente, además de que al sentir cualquier vibración sospechosa en el suelo que pisan, paran de inmediato su canto. 

En su canto que viaja desde el escondite, siempre me da mucho gusto escucharlos, tanto porque traen la música del anochecer que anuncia que el día ha terminado, como porque me recuerdan momentos muy lindos de mi vida y el valor de la comunicación cuidadosa. Esa que se expresa desde el límite pero llega lejos y que es posible participar de la vida exterior desde un espacio protegido cuando lo necesitamos. 

 

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